Introduccion: El uso recreativo del agua es una parte esencial de la vida moderna, especialmente en espacios como albercas públicas, privadas y recreativas. Sin embargo, la calidad del agua en estos lugares no solo influye en la experiencia de los usuarios, sino también en su salud.
La NOM-245-SSA1-2010, actualizada recientemente como lineamientos de la NOM-245-SSA1-2023, establece los criterios sanitarios que deben cumplirse para garantizar que el agua de las albercas sea segura y libre de contaminantes. Cumplir con estos requisitos implica realizar un adecuado análisis de agua, mantener un monitoreo de parámetros físico-químicos, microbiológicos y operativos, y garantizar que los procesos de desinfección sean efectivos.
¿Qué regula la NOM-245-SSA1-2010?
Esta norma tiene como objetivo proteger la salud de los usuarios mediante la vigilancia de la calidad del agua en albercas, bañeras de hidromasaje y otros cuerpos de agua recreativos.
Los parámetros de calidad de agua establecidos abarcan desde el control del cloro residual y el pH, hasta la ausencia de microorganismos patógenos. Además, regula aspectos operativos como la frecuencia de mantenimiento, los sistemas de recirculación y la limpieza de los filtros, con el fin de asegurar una inactivación de patógenos constante.
Parámetros físico-químicos esenciales
Uno de los pilares del análisis de agua en albercas son los parámetros físico-químicos. Estos determinan si el agua cumple con las condiciones adecuadas de desinfección y confort para los usuarios.
Entre los más importantes se encuentran el pH, que debe mantenerse entre 7.2 y 8.0, y el cloro residual libre, que debe estar entre 1.0 y 3.0 mg/L para garantizar una adecuada inactivación de patógenos. Asimismo, la temperatura, la turbidez y la alcalinidad deben mantenerse dentro de rangos específicos que aseguren un ambiente seguro y agradable.
Control microbiológico: la clave de la seguridad sanitaria
El control microbiológico es esencial en cualquier análisis de agua para albercas. La presencia de bacterias coliformes, Pseudomonas aeruginosa o Legionella puede representar riesgos graves para la salud de los bañistas.
La NOM-245-SSA1-2010 exige que el agua esté libre de microorganismos patógenos mediante un sistema de desinfección eficiente y un monitoreo de parámetros físico-químicos, microbiológicos y operativos constante. Este control debe realizarse con equipos calibrados y procedimientos validados, preferentemente por laboratorios certificados.
Parámetros operativos: más allá del tratamiento químico
El cumplimiento normativo no se limita a agregar cloro o mantener un pH estable. Los parámetros operativos incluyen la revisión periódica de bombas, filtros y sistemas de recirculación, así como la adecuada renovación del agua.
Además, los operadores deben asegurarse de que los sistemas de ventilación, iluminación y temperatura ambiente sean óptimos para reducir los parámetros óptimos de riesgos asociados a la proliferación de microorganismos. Una alberca bien mantenida no solo ofrece seguridad, sino también una mejor experiencia recreativa.
El papel del análisis de agua en la prevención de riesgos
El análisis de agua periódico permite identificar cualquier desviación en los parámetros de calidad de agua antes de que represente un peligro para la salud. Este control es esencial en instalaciones de uso público, donde la cantidad de usuarios incrementa la carga orgánica y el riesgo de contaminación.
En Laboratorio ABM, realizamos análisis fisicoquímicos y microbiológicos especializados que permiten detectar desde residuos de cloro hasta la presencia de bacterias y hongos. Este enfoque preventivo asegura una respuesta rápida ante cualquier anomalía y garantiza que los parámetros óptimos de riesgos se mantengan bajo control.
Diferencias entre agua potable, purificada y de alberca
Aunque pueda parecer similar, el análisis de agua potable y el de agua purificada difieren del agua utilizada en albercas. El agua potable se destina al consumo humano directo, mientras que el agua purificada pasa por tratamientos más rigurosos para eliminar casi la totalidad de los sólidos disueltos y microorganismos.
En cambio, el agua de alberca debe mantenerse dentro de los parámetros establecidos por la NOM-245-SSA1-2010, con la capacidad de resistir una carga constante de contaminantes externos (sudor, aceites, cosméticos) y garantizar la inactivación de patógenos a través del uso de desinfectantes y un control continuo de la calidad.
Monitoreo continuo: compromiso con la seguridad y la salud
El monitoreo de parámetros físico-químicos, microbiológicos y operativos no debe considerarse una obligación puntual, sino una práctica continua de prevención y seguridad. La verificación diaria del cloro y del pH, junto con análisis semanales o mensuales en laboratorio, asegura que el agua cumpla con los lineamientos de la NOM-245-SSA1-2023 y se mantenga libre de riesgos.En Laboratorio ABM, recomendamos implementar programas de control integral que incluya capacitación para el personal operativo, registro de datos y mantenimiento preventivo de los equipos. Esta estrategia garantiza que los parámetros de calidad de agua se mantengan estables, evitando sanciones y promoviendo la confianza de los usuarios.
Conclusión: El cumplimiento de la NOM-245-SSA1-2010 y sus actualizaciones es esencial para mantener la seguridad sanitaria en albercas. A través del correcto análisis de agua, la verificación de los parámetros físico-químicos, microbiológicos y operativos, y la aplicación de los lineamientos de la NOM-245-SSA1-2023, se garantiza que las instalaciones brinden un espacio saludable y confiable para todos.
En Laboratorio ABM, ayudamos a las empresas, hoteles, clubes y centros recreativos a cumplir con la normativa vigente, brindando resultados precisos y asesoría técnica especializada. La calidad del agua refleja el compromiso con la salud, la seguridad y la excelencia operativa.

